domingo, 4 de septiembre de 2011

MI UNICORNIO AZUL


(Post scriptum a la entrada del 1 de septiembre de 2011)
El unicornio vive alejado de los humanos, vagando por los bosques; buscado siempre, el animal fabuloso se escabulle, mientras no encuentre el regazo acogedor de una doncella, entonces se echa mansamente sobre su falda y, en ese momento, se lo puede apresar.
El unicornio puebla los cuentos y las leyendas y sirve como recurso poético- simbólico a escritores y poetas; lo hemos visto en “Paraíso inhabitado” y es la figura que utiliza Silvio Rodríguez para componer la canción “Mi unicornio azul”, que forma parte del grupo de canciones inolvidables en lengua castellana:
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
pastando lo dejé
Esta bella y extraña canción es una alegoría que parte de la metáfora: “lápiz azul” = “unicornio azul”. Porque, según me informa una amiga cubana, los lápices de colores más famosos de Cuba son de la marca “El Unicornio” -como en España los “Alpino”-.
(La red está que arde con la búsqueda del unicornio -algunos ya lo han fotografiado- y la interpretación de la metáfora del cantor cubano).



jueves, 1 de septiembre de 2011

LA DAMA DEL UNICORNIO

LA DAMA Y EL UNICORNIO
Museo de Cluny

En la tradición de las novelas iniciáticas, que comienza en nuestra literatura con el Lazarillo, se encuentra la novela “Paraíso inhabitado”, de Ana Mª Matute, cuya historia es el camino de la vida que emprende una niña -Nací cuando mis padres ya no se querían- y finaliza en el momento en el cual los lazos de la niñez se van deshaciendo y la niña se convierte en  adolescente. Contada en primera persona, el punto de vista de la novela es el de Adriana, la protagonista, una niña rara que apenas habla, pero le gusta escuchar, escondida en la cocina o la despensa, en la parte de la casa con suelo sin encerar, a la  que ella llama el mundo de los Gnomos; en él están las personas que más la quieren y la cuidan, sobre todo la cocinera Isabel y la tata María; allí transcurre la mayor parte de su vida, por lo que su aprendizaje tendrá lugar entre estas mujeres humildes y un niño vecino, su amigo del alma, Gavi.
El otro mundo contrario es el de los Gigantes, que habitan los mayores: un padre, prácticamente ausente, una madre fría, dada al melodrama, y los hermanos. Es el ala lujosa del piso, a la que Adriana no accederá hasta que se convierta en Gigante. Ella sólo se adentra en el gran salón vedado cuando todos duermen y donde, de vez en cuando, ve escaparse de un tapiz al unicornio. Que será el símbolo del mundo en el que la niña se ampara, el de la fantasía: Tata María, y la cocinera Isabel, me habían leído, la primera, y contado, la segunda, muchos cuentos. La cocinera no sabía leer, pero cultivaba el arte de contar, tradición ancestral de las mujeres, dueñas de la oralidad,  transmisoras de cantos y cuentos; incluso ellas han sido las creadoras de las primitivas canciones en diversas lenguas y culturas.
La iniciación en los cuentos, la madre distante, así como el rechazo de la mentalidad conservadora de la familia y de su hipocresía, que se aprecian en Adriana, tienen un trasfondo autobiográfico que la autora ha confesado en alguna entrevista.Otros aspectos de la visión del mundo de Ana María Matute se muestran en la novela a través de personajes transgresores, con los que simpatiza: un vecino homosexual, con su carga de dolor en el mundo convulso de los años treinta, ya que la historia de la novela abarca parte de la II República y la Guerra Civil, la tía Eduarda, mujer moderna que conducía un coche y tenía una piel dorada donde resplandecían sus grandes ojos azules de Unicornio, que transmite a la niña la libertad y la euforia por primera vez. Aunque la  escritora da pinceladas de fantasía, la novela está anclada en una realidad que conoce y, a través de la narradora, se solidariza con aquellas personas que entraban por la puerta de servicio y pone de manifiesto algo que ella misma declara: la injusticia ha sido siempre algo que me ha sublevado mucho.

De “Paraíso inhabitado” se disfruta la historia, pero también “el discurso”, como dirían los narratólogos. Nosotros, simples lectores, diremos que las palabras de esta novela y la forma de narrar nos proporcionan también el gozo de la lectura, porque Ana María Matute es “La Dama de la Escritura”. 

jueves, 4 de agosto de 2011

HACE MIL AÑOS

Wallada bint al-Mustakfi fue una de las más famosas poetas andalusíes, por la extensión y calidad de su obra, por su carácter y porque fue amante del más famoso poeta de Al-Ándalus, Ibn Zaydun. Nació en Córdoba en 994 y murió en 1091, vivió nada menos que 97 años. Era hija del califa al-Mustakfi. Aunque su nombre significa ‘la Paridora’, no tuvo hijos ni se casó nunca. Se convirtió en una mecenas que recibía en su casa a lo más exquisito de la ciudad, intelectuales y poetas. Tertulias como la de ella se prodigaban en Al-Ándalus y guardan semejanzas con los ‘simposia’ griegos. 
Instruyó además a mujeres en el arte de la poesía, una de sus discípulas, Muya bint al-Tayyaní, hija de un vendedor ambulante de higos, llegó a ser una gran poeta, la única,  de entre las andalusíes, de familia modesta. Sobre el umbral de su casa mandó grabar la leyenda: “Esta es la casa del amante de la poesía, que Alá sea con él”. En el mercado de esclavos varones elegía a efebos muy bellos para que escanciaran las bebidas en su casa y encendieran las velas y el incienso y contrató a tres eunucos que protegían su casa y seleccionaban a los que llegaban a ella. 
Los historiadores de la época quedaron impresionados por la libertad y el desparpajo de que disfrutaba Wallada, por lo que fue alabada por unos y censurada por otros. Era además una mujer muy bella, unos historiadores dicen que era rubia con los ojos verdes -¿como las huríes del Profeta o las mujeres del Rif?- e iba vestida de acuerdo con las pautas de Bagdad,  que era entonces el centro de la moda, lo que hoy es París o Nueva York. Cuentan las crónicas que solía vestir una capa en cuyas hombreras llevaba unos versos suyos bordados en colores, oro y plata; o bien pudiera ser que, sin capa, luciera los versos tatuados en la piel de los hombros, siguiendo la moda de otras nobles elegantes. Con un hombro se mostraba orgullosa y distante:
Juro por Dios que soy digna de las alturas,
voy por mi camino con la cabeza muy alta.
Y si mostraba el otro hombro invitaba a ser besada:
Permito a mi amante que toque mis mejillas
y acepto los besos de quien desee darlos.
            El poeta Ibn Zaydun se enamoró de ella y fue correspondido; vivieron un amor apasionado e intenso hasta el día en que Wallada se enteró de que su amante la engañaba con una esclava negra de su servicio; la poeta se encoleriza y lo abandona. Por problemas políticos, Ibn Zaydun se ve obligado a abandonar su amada ciudad, se refugia primero en Medina Azahara, para poder merodear por el palacio de Wallada, intentando su perdón, pero ella se muestra firme y el enamorado se exilia en Sevilla. A Wallada le dedica sus mejores poemas y, al perderla, compone uno de los más hermosos poemas de amor de la literatura árabe universal, imitado y cantado por los jóvenes árabes hasta nuestros días: la “Casida en nun”, letra con la que comienza el poema. En ella Ibn Zaydun, uniendo su dolor por la ausencia de Wallada al de su exilio, se pinta como un desterrado, lo que generará una leyenda, entre erudita y popular, según la cual quien aprenda de memoria la casida morirá en el destierro.
Monumento a Wallada e Ibn Zaydun (Córdoba)
Wallada, como otras poetas andalusíes, componía poesía con una gran técnica, pero no como un cliché de la de los poetas varones, se trata de una poesía en la que se aprecian los sentimientos, sobre todo los amorosos: la ausencia del amado, el deseo de su presencia o la descripción de su belleza. Poemas que traslucen experiencias reales, lo que hace que en la poesía de estas mujeres se aprecie lo que hoy se llamaría “el punto de vista de género”. Wallada dedicó a su amado poemas amorosos, el siguiente trata del encuentro nocturno de los amantes:
Cuando caiga la tarde, espera mi visita,
pues veo que la noche es quien mejor encubre los secretos;
siento un amor por ti que si los astros lo sintiesen,
no brillaría el sol,
ni la luna saldría, y las estrellas
no emprenderían su viaje nocturno.
En éste, expresa la poeta omeya el dolor por la ausencia de Ibn Zaydun y termina con dos bellísimos versos en los que desea lo mejor para su amado:
¡Qué pronto me ha traído mi destino
lo que temía! Mas las noches pasan
y la separación no se termina,
ni la paciencia me libera
de los grilletes de la añoranza.
¡Que Dios riegue la tierra que sea tu morada
con lluvias abundantes y copiosas!
                   
Las mujeres de la época cultivaron también, como los poetas, la poesía muyun (obscena). En contraste con los anteriores poemas, incluyo -¡con perdón!-, “El hexágono”, en el cual Wallada  insulta a Ibn Zaydun por su infidelidad; este tipo de poesía le valió, como es lógico, severas críticas de sus contemporáneos:
Tu apodo es el hexágono, un epíteto
que no se apartará de ti
ni siquiera después de que te deje la vida:
pederasta, puto, adúltero,
cabrón, cornudo y ladrón.
Los poemas transcritos representan una muestra de lo que fue la poesía de mujeres lejanas en el tiempo, alrededor de mil años, pero cercanas en la expresión libre de los sentimientos, a través del código elaborado y rico de la poesía. A Wallada y al resto de poetas andalusíes les tocó vivir un tiempo de esplendor cultural como pocos en la historia, y tuvieron el privilegio de aprender a leer y a escribir, cosa a la que muy pocas mujeres de su época y de otras posteriores pudieron dedicarse.

viernes, 29 de julio de 2011

VIAJERAS

Jarra de Sargadelos
            Al oír hoy en la radio que el 70% de los viajeros son mujeres -creo que se referían a España-, me acordé de un texto escrito en latín vulgar que traducíamos en la Facultad, cuya autora era la monja Etheria, “a monxa Etheria”, una valiente mujer nacida en Galicia en el siglo IV, que decidió emprender un viaje a Tierra Santa, siguiendo las calzadas que cruzaban las legiones romanas. Parece que llegó a Constantinopla en el año 381, de allí a Jerusalén e incluso hizo una excursión a Egipto. Y nos ha legado el relato de su viaje, que dedica a sus hermanas de claustro, a las que llama “dominae, venerabiles sorores,” o “domnae, lumen meum” -‘señoras, venerables hermanas’, ‘señoras, mi luz’-.(La fábrica de porcelana de Sargadelos ha plasmado la supuesta cara de a monxa Etheria en una de sus jarras de colección).
Las viajeras de hoy lo tienen más fácil y, por lo que comentaba la señora responsable de viajes organizados para mujeres, se trata de aventuras la mar de pijas: van a la India a recibir cursos de meditación y otras disciplinas por el estilo; a Birmania a “convivir con mujeres birmanas” y recibir masajes super-guays. Y es que lo que más demandan las señoras son los destinos a los continentes africano y asiático.
De todas formas, causa satisfacción comprobar que, después del largo encierro de siglos, las mujeres han tomado las calles, los bares, las autopistas y aun los continentes lejanos. Queda ya muy lejana la queja que Rosalía de Castro expresa en una carta a su marido: Si yo fuese hombre, saldría en este momento y me dirigiría a un monte, pues el día está soberbio; tengo sin embargo que resignarme a permanecer encerrada en mi gran salón. “Sea”. Adiós.
Aunque, cuando se investiga la historia de las mujeres no se puede generalizar, y hay que tener en cuenta que las mujeres ricas o aristócratas no han sufrido el  confinamiento como las demás: tal es el caso de la poeta andalusí Wallada (Córdoba 994-1091), que salía libremente por la ciudad con unos espectaculares modelos importados de Bagdad, centro de la moda en la época. Pero la historia de esta admirable mujer merece capítulo aparte.

martes, 14 de junio de 2011

ECLIPSE TOTAL DE SOL

Cuenta Augusto Monterroso, en un microrelato titulado “El eclipse”, la peripecia de un fraile que, perdido en la selva de Guatemala y resignado a morir, se queda dormido; cuando despierta, está rodeado de indígenas que preparan un altar para su sacrificio. Dado  su conocimiento de Aristóteles y de algunas lenguas de la zona, les explica cómo ese día se producirá un eclipse total de sol. Los nativos hablan entre ellos, pero lo sacrifican; y, mientras la sangre chorrea por el ara, una voz va recitando las fechas de todos los eclipses de sol y luna que ya figuraban en los códices mayas, “sin la valiosa ayuda de Aristóteles” -termina Monterroso-.
El pobre fraile confiaba en la superioridad de su cultura frente a la ignorancia de aquellos “salvajes”. Han pasado cinco siglos, pero sigue habiendo españoles con el sentimiento de supremacía frente a  los extranjeros, para los que no sólo son ignorantes, sino delincuentes, y por ello han elegido como alcalde de Badalona al xenófobo Xavier García Albiol, el cual sostiene que los gitanos rumanos son “una plaga”, que “hay que cortarles las alas a los que no se adaptan” y otras lindezas. Y, como lleva años preparándose para ser alcalde de su ciudad -donde no había problemas de convivencia-, ya hace tiempo que sembró la discordia, repartiendo panfletos contra los rumanos. Y está tan ufano, que se lo ve en una foto de la toma de posesión besando la vara de mando, ridículamente.

miércoles, 8 de junio de 2011

LO QUE ESTÁ MAL EN EL MUNDO

"Mi niña en el balcón" José García Agüero (Almería)

Mi amigo el poeta Luis Melgarejo, que regenta “La casa con libros” en La Zubia (Granada), me regaló una serie de postales diseñadas y publicadas por él, donde se  anuncian los actos que tienen lugar en la casa durante el curso. Melgarejo posee el buen gusto de reproducir en ellas textos de interés. Esta última serie anuncia el ciclo “Poesía en resistencia”, que abarcará los días 9, 10 y 11 de junio, a las 9 de la noche.

Al leer las tarjetas me deslumbra el escritor inglés Chesterton con un texto que me tomo prestado. Así que esta entrada me la dan hecha él y Melgarejo.
Escribe  Gilbert Heith Chesterton (1874 - 1936):

Lo que está mal en el mundo
Hay que empezar por algún sitio y yo empiezo por el pelo de una niña. Cualquier otra cosa es mala, pero el orgullo que siente una buena madre por la belleza de su hija es bueno. Es una de esas ternuras que son inexorables y que son la piedra de toque de toda época y raza. Si hay otras cosas en su contra, hay que acabar con esas otras cosas. Si los terratenientes, las leyes y  las ciencias están en su contra, habrá que acabar con los terratenientes, las leyes y las ciencias.
Con el pelo rojo de una golfilla del arroyo prenderé fuego a toda la civilización moderna. Porque una niña debe tener el pelo largo, debe tener el pelo limpio. Porque debe tener el pelo limpio, no debe tener un hogar sucio; porque no debe tener un hogar sucio, debe tener una madre libre y disponible; porque debe tener una madre libre, no debe tener un terrate­niente usurero; porque no debe haber un terrateniente usurero, debe haber una redistribución de la propiedad; porque debe haber una distribución de la propie­dad, debe haber una revolución.
La pequeña golfilla del pelo rojo, a la que acabo de ver pasar junto a mi casa, no debe ser afeitada, ni lisiada, ni alterada; su pelo no debe ser cortado como el de un convicto; todos los reinos de la tierra deben ser mutilados y destrozados para servirle a ella. Ella es la imagen humana y sagrada; a su alrededor la trama social debe oscilar, romperse y caer; los pilares de la sociedad vacilarán y los tejados más antiguos caerán, pero no habrá de dañarse un pelo de su cabeza.


lunes, 6 de junio de 2011

MEDIA HORA LIBRE

 Fuentevaqueros, 5 del VI de 1976
“Eran las cinco en punto de la tarde” cuando en la plaza de Fuente Vaqueros ya no cabían los cerca de 10.000 demócratas -como se decía entonces- reunidos allí para celebrar el primer homenaje a Federico García Lorca, bajo el nombre de “El 5 a las 5”. Hace 35 años. Era una calurosa tarde y disponíamos de sólo media hora: “la primera media hora libre” de la transición, una fiesta por la libertad. Desde un pequeño escenario comenzó a hablar Francisco Fernández Montesinos, sobrino del poeta, Aurora Bautista (la famosa reina Juana de “Locura de amor”) recitó poemas de Lorca.
Aurora Bautista, "5 a las 5"
Alguien leyó un texto de Alberti (o quizá fuera una grabación) que envió desde su exilio en Roma. Desde la lejanía de la alargada plaza se podía contemplar la venerable cabeza de Blas de Otero recitando poemas conocidos por la mayoría de los presentes. 
Blas de Otero, "5 a las 5"
Y Rafael Guillén, el poeta granadino, y la actriz Lola Gaos, y José Agustín Goytisolo y Nuria Espert, que cerró el acto con una sobrecogedora lectura del “Llanto por Ignacio Sánchez Mejías”.
Se subieron al escenario más personas y a algunas les costó una multa considerable del Gobierno Civil, pues no figuraban en el programa. Pero a las cinco y media en punto se apagó el equipo de sonido, y el silencio fue colmado con poderosas voces que coreaban “Amnistía y libertad” o “Se siente, se siente, Federico está presente”. Por suerte no actuaron las fuerzas del orden, que rodeaban la plaza por todos los costados.

En la memoria de los presentes permanece aún hoy, con un regusto de orgullo, una sensación especial de miedo y valentía. Fue sólo media hora de libertad, pero intensa y emocionante. 


jueves, 26 de mayo de 2011

EN LA PLAZA

                                Pl/ del Carmen (Granada) 20-V-2011
                              Foto: María de la Cruz.  Diario "Granada Hoy"

Hasta un grupo de chicas y chicos de la ESO de 15 años llegaron a la Puerta del Sol, por sugerencia de su “indignada” profesora. Tardaron dos horas en atravesar la gran plaza, desde la calle de Sevilla hasta la Arenal, empapándose de multitud. Como en el poema de Vicente Aleixandre “En la Plaza”:
“Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado”.
Poema sobre el que yo había leído que, aunque lo compuso en 1952, tuvo su origen en la marcha del pueblo madrileño, que el 14 de abril de 1931 se encaminó a la Puerta del Sol para celebrar la proclamación de la II República. Algunos críticos opinan  que el poema no tiene que ver con ese momento, pero, se non è vero, è ben trovato. Lo que sí es cierto es que el poema de Aleixandre es una celebración de la solidaridad, una llamada a la convivencia pacífica.
Los jóvenes “acampados” han dado ejemplo de ella a muchos mayores y, sobre todo, a los políticos -que han hecho oídos sordos-. Ejemplo de cómo se puede hacer política verdadera desde el ágora, con su orden, su organización, su limpieza, su no-alcohol, sus asambleas y sus propuestas, muchas de las cuales hacemos nuestras y reclamamos desde hace años. ¿No es ejemplar que no haya habido ningún disturbio? ¿que no hayan tenido que intervenir las fuerzas del orden?
En Granada, era conmovedora la afluencia de los mayores a la plaza para informarse y debatir con los jóvenes, para apoyarlos, para contarles viejas historias e ilusiones: unos señores hablaban sobre Ángela Merkel, que quiere que los españoles trabajemos más; a una señora de setenta y tantos le ofrecían una silla, porque quería formar parte de la asamblea, a otra, en silla de ruedas, la acercaba su hijo…
“Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia[…]
Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse”.

viernes, 20 de mayo de 2011

“NO ÉS AIXÒ, COMPANYS, NO ÉS AIXÒ” (No es esto, compañeros, no es esto)

Una performance en la Puerta del Sol


        “Para cambiar la realidad hay que ir a votar”, afirmó optimista un político, con un importante cargo, en la SER; lo dice, pero no se lo cree, como no lo creen millones de ciudadanos españoles y los miles de personas, sobre todo jóvenes, que los representan y ocupan plazas de toda España: la del Obradoiro, la de Cataluña, la Puerta del Sol o la del Carmen, en Granada. Protestan bajo lemas como: “Os estamos quitando las máscaras”, “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir” o “Non é unha crise, é unha estafa”.
No creen que los políticos de los dos grandes partidos quieran cambiar nada, aunque los tiene desconcertados y trémulos la protesta pacífica. Ellos, de espaldas al pueblo, con máscaras y tapones en los oídos, han acumulado “potestas” (poder), pero no “auctoritas” (autoridad), como decían los romanos, la han perdido sobre todo en el sinuoso camino de la última legislatura. Ya se explicaba esto en uno de los textos más antiguos del castellano, el verso del Poema de “Mío Cid”: “Dios, qué buen vasallo, si oviese buen señor”; los ciudadanos españoles son los buenos vasallos que los señores no merecen. 
Las reclamaciones de los jóvenes indignados las expuso recientemente el anciano de 93 años Stéphane Hessel, veterano de la Resistencia francesa, en su libro “¡Indignaos!”, (marzo, 2011), en donde afirma: “El motivo fundamental de la Resistencia fue la indignación. Nosotros ape­lamos a las jóvenes generaciones a dar vida y trans­mitir la herencia de la Resistencia y sus ideales. No­sotros les decimos: coged el relevo, ¡indignaos! Los responsables políticos, económicos, intelectuales y el conjunto de la sociedad no pueden claudicar ni dejar­se impresionar por la dictadura actual de los merca­dos financieros que amenaza la paz y la democracia. Os deseo a todos, a cada uno de vosotros, que tengáis vuestro motivo de indignación. Es un valor precioso. Cuando algo te indigna como a mí me in­dignó el nazismo, te conviertes en alguien militante, fuerte y comprometido. Pasas a formar parte de esa corriente de la historia, y la gran corriente debe se­guir gracias a cada uno. Esa corriente tiende hacia mayor justicia, mayor libertad, pero no hacia esa li­bertad incontrolada del zorro en el gallinero. Esos derechos, cuyo programa recoge la Declaración Uni­versal de 1948, son universales. Si os encontráis con alguien que no se beneficia de ellos, compadecedlo y ayudadlo a conquistarlos”.
Y los jóvenes, con sus sentadas pacíficas en las plazas, quieren conquistar esos derechos universales, con una actitud admirable que desestabiliza la prepotencia de los grandes señores de la política y la economía no sólo de España sino de Europa. Es una protesta que nos llena de esperanza a las personas que trabajamos en el franquismo y durante la transición para lograr la democracia y ahora nos encontramos con que “No és això”, no es esto, como cantaba Lluis Llach en una conmovedora canción:

No es esto compañeros, no es esto
por lo que murieron tantas flores,
por lo que lloramos tantos anhelos.
Quizás debamos ser valientes, otra vez
y decir no, amigos míos, no es esto.



martes, 10 de mayo de 2011

EL TÚMULO DE MARATÓN

Túmulo de Maratón  (abril, 2011)


Cuando dejaron de interesarme los cuantos infantiles hacia los 10 años, una de mis primeras lecturas fue una revistilla ilustrada con dibujos titulada “Florita”, que ya me parecía entonces una cursilada, sobre todo cuando mi tía Carmen puso en mis manos un ejemplar de "El Capitán Trueno", que seguí leyendo semanalmente durante mucho tiempo. Me absorbían las aventuras del Cruzado protagonista, héroe al que espera su amada Sigrid, que recibiría de cuando en cuando su homenaje. Después vinieron  los grandes clásicos de la aventura: Julio Verne, Emilio Salgari y “La isla del tesoro” de Stevenson, entre otras. Muchas mujeres nos hemos iniciado como lectoras a través de ellas, que son novelas tildadas de universales, universalidad en términos específicamente masculinos. Y nos veíamos obligadas a identificarnos con los héroes que cabalgan, atraviesan continentes y se van lejísimos, porque el mundo de ellos era más atrayente, ya que las coprotagonistas realizan sólo el papel pasivo de esperar a los hombres. Aparecía más apasionante ese mundo masculino, pero no era el nuestro. Por lo que, a lo largo de nuestra vida lectora, hemos ido aprendiendo a leer como mujeres, que sería como rasgar de delante de nuestros ojos los siete velos que nos ha colocado la ideología patriarcal y poder fascinarnos ante lo que leemos o poder indignarnos.
No recuerdo las de Salgari, sí las otras citadas y no me indigno, me ha quedado la admiración por los escritores que me han regalado el placer de la lectura y por sus héroes y, como un poso inolvidable, las historias de los héroes verdaderos. Una de éstas me ha sido rememorada hace unos días, cuando un guía griego, estudioso de la historia de su patria, explicó con detalle, en la llanura de Maratón, la batalla que ganaron los atenienses contra los persas hace 2500 años (490 a.C.). El ejército de los persas contaba con 70.000 hombres frente a sólo 10.000 atenienses. Es conocida la estrategia del general ateniense Milcíades, consistente en reforzar los flancos de la tropa y hacer avanzar a la carrera a un menor número de hoplitas en el centro. Los persas avanzaron en gran número hacia los corredores atenienses y, mientras se producía el choque, los flancos griegos aprisionaron a los persas, muchos de los cuales retrocedieron hacia el mar y fueron atrapados a miles en las marismas, otros, que intentaban llegar a los barcos, fueron abatidos por los hoplitas (estrategia del cangrejo, la llama algún historiador). Según los historiadores griegos, las bajas de los persas fueron 6.400 y los atenienses perdieron a unos 200 hombres solamente.
En Atenas ancianos, niños y mujeres esperaban angustiados el desenlace de la batalla,  ya que los enemigos habían jurado que, tras vencer a los griegos, saquearían  la ciudad, violarían a las mujeres y sacrificarían a los niños. Ante esta situación, las mujeres decidieron que, si no recibían la noticia de la victoria griega antes de la puesta del sol, matarían a sus hijos y se suicidarían. El tiempo apremiaba, por lo que Milcíades decide enviar a su soldado mas veloz, el corredor Filípides, a dar la noticia a la ciudad. Maratón, situada al noroeste de Atenas, dista de ella 42 kms., que el soldado recorrió en poco tiempo, llegó tan agotado que sus fuerzas sólo  le permitieron pronunciar ua palabra: "¡Nίκη!" (Niki, victoria) y cayó muerto. A los héroes de Maratón -incluido Filípides- se les concedió ser enterrados en el campo de batalla, y hoy, en la llanura,  destaca el túmulo erigido sobre la tumba. Quizá sea legendaria la proeza del corredor, pero es cierto el enterramiento, ya que en el XIX la tumba fue excavada por arqueólogos alemanes.